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ABC VIERNES 16 7 2004 53 Mirada a los autores cordobeses. Gran acogida de público al concierto de la Orquesta de Plectro del Centro Filarmónico Eduardo Lucena que recogió un nutrido grupo de partituras que forman parte del legado musical cordobés. Obras del propio Eduardo Lucena, Martínez Rücker y Vivaldi fueron interpretadas por la formación, dirigida por Carlos Hacar. Un tipo previsor. El cantautor Joan Manuel Serrat ha decidido adelantar su visita a Córdoba. Pese a que el concierto que ofrecerá junto a la Orquesta de Córdoba y que cerrará el festival será el sábado por la noche, el intérprete catalán estará desde esta mañana en la ciudad. Para atender a las preguntas de la Prensa, preparar el concierto y pasear por las calles de la ciudad. La banda de Kurt Rosenwinkel desplegó toda sus cualidades sobre el escenario del Gran Teatro RAFAEL CARMONA Un all star de la generación emergente Kurt Rosenwinkel Group supuso una apuesta por el jazz de élite LUIS MEDINA CORDOBA. Tras varios años en los que el jazz ha ido abriéndose un espacio indiscutible en la programación del Festival y entre un público creciente, en la presente edición Kurt Rosenwinkel Group supuso ayer una apuesta sin complejos por un jazz de élite. Un auténtico all star de la generación emergente norteamericana, muy consolidada en las nuevas tendencias neoyorquinas. En los foros jazzísticos mundiales se ha llegado a etiquetar este elenco como supergroup si bien Rosenwinkel reconoce que sólo es una feliz coincidencia de amigos que se conocen desde hace años y han dispuesto de fechas coincidentes. Quizá Alí Jackson, el batería, era el menos relacionado con el grupo, aunque a tenor de lo visto el jueves tocará con muchos de ellos en el futuro. Para muchos de los asistentes, el solo hecho de ver a Brad Mehldau, probablemente el pianista de jazz más cele- brado de la última década, era una razón para asistir al Gran Teatro. Pero el equipo tenía más galácticos Larry Grenadier, habitual contrabajista de Brad Mehldau, que también grabó con Pat Metheny en formación Trio, o Joshua Redman, por su parte, es uno de los saxofonistas que mejor conjuga calidad y comercialidad en el jazz actual. La banda, en cualquier caso, está liderada por Kurt Rosenwinkel, la nueva joya del sello Verve, un buscador de texturas armónicas para melodías elegantes. Un compositor e instrumentista de carácter innovador que propuso en el Gran Teatro una fórmula de quinteto compacta, acorde con su presentación sobre el escenario, pegados, rodeados por el haz de luz principal, sonando como una formación de sonido muy homogéneo. El programa presentado resultó complejo y sugerente, desde el primer tema, The cluster lo que ya da una idea del concepto del interesantísimo guitarrista de Filadelfia. Cerca del final del concierto, saludó en un castellano un tanto forzado, presentando a los músicos, y dando oportunidad al reconocimiento que los asistentes ofrecieron con especial énfasis a Brad Mehldau y Joshua Redman, cuyos solos despertaron los mayores aplausos de la noche. Asistimos a algo más de dos horas de jazz con mayúsculas y sin concesiones, de una formación que está recorriendo estos días los grandes festivales de jazz dell mundo. Hace unos días en Montreaux e Israel, hoy en Estambul... Quizá nos quedamos con la curiosodad de escuchar el genuino producto Rosenwinkel que presenta en su reciente discografía, con la coproducción de Q- Tip, y con grandes dosis de hop, bop y múltiples tendencias. Sin embargo, pudimos apreciar las influencias y el respeto que este guitarrista proyecta: Allan Holdsworth, Wynton Kelly, Pat Metheny y John Scofield fundamentalmente. En definitiva, un concierto para iniciados, de extremada calidad y que demostró que los amantes del jazz de vanguardia en Córdoba pronto llenarán el Teatro. De momento, buena entrada para la iniciativa valiente y feliz de este Festival. Wallada danza y flamenco con claro acento cordobés R. R. CÓRDOBA. El valor de la conjunción de estilos y escuelas diversas sobrevoló el montaje de danza y rock sinfónico Wallada. El sueño de un poeta andalusí que protagonizaron Aída Gómez, Igor Yebra y Paco Mora. Los Jardines del Alcázar sirvieron de espectacular telón de fondo a una propuesta singular que fue capaz de fundir el ballet clásico con la danza y, además, incorporar sugerentes pinceladas flamencas. Todo ello para rescatar la mítica relación del poeta andalusí Ibn Zaydun con la denominada princesa Wallada, a la que dio vida Aída Gómez. El arranque vino marcado por la aparición de un Ibn Zaydun viejo y derrotado, símbolo que sirve para lanzar una mirada atrás en la que se esboza la relación amorosa- -truncada- -de los dos protagonistas. Igor Yebra y Aída Gómez saltaron a la escena de los Jardines para defender la convivencia de dos estilos aparentemente inconexos como el ballet clásico y la danza. Caras de una misma moneda. A tenor de lo visto ayer en los Jardines del Alcázar. Hubo conexión y perfecta sincronía entre las primeras figuras de la función que tuvieron como hilo conductor una cuidada base musical. Arranque de la propuesta protagonizada por Yebra y Gómez RAFAEL CARMONA