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ABC VIERNES 9 7 2004 51 Las claves del maestro. Una conferencia ofrecida por Norberto Torres, titulada Claves del lenguaje musical de Paco de Lucía sirvió de arranque a las jornadas de estudio sobre el maestro de la guitarra, una cita que hoy proseguirá con la presentación de libros y una mesa redonda sobre el guitarrista que acturará mañana en el Festival de Córdoba Guitarra 2004. El poder del clasicismo. El Patio de Vimcorsa abre hoy sus puertas a David Russell, uno de los más importantes intérpretes de guitarra clásica. El programa del concierto que interpretará se compone de piezas como Capriccio diabolico de Castelnuovo Tedesco, Five bagatelles de Walton, y Xodó na baiana de D. Reis, entre otras. GUITARRA CLÁSICA Javier Riba Javier Riba (guitarra) y Cuarteto de La Habana (Yamir Portuondo, 1 er violín, Eugenio Valdés, violín, Jorge Hernández, viola y Diego Ruiz Conde, violoncello) Lugar: Salón de Mosaicos. Fecha: 7 de julio. Festival de Córdoba Guitarra 2004 BUENAS RAZONES PARA UN CONCIERTO LUIS MEDINA El músico cordobés, en plena actuación en los Jardines del Alcázar ROLDÁN SERRANO Queco presenta sus éxitos ante un frío auditorio La Susi acompañó con su voz al cantante, que rescató temas de inicios de los noventa para asistir al que puede ser el último gran concierto de Queco en Córdoba, que contó con la voz rasgada y flamenca de La Susi RAÚL RAMOS CÓRDOBA. Nervios antes de salir a la escena. Tensión ante una empresa compleja: lograr que Córdoba aplauda a un cordobés. Asunto complejo. Pero las excepciones existen y Manuel Ruiz Queco es una de ellas. El músico desplegó todas sus armas sobre el escenario de los Jardines del Alcázar para demostrar que el éxito es fruto del trabajo de muchos años. Escasa respuesta de público la que cosechó el músico cordobés que recurrió para el arranque con temas de su último y exitoso trabajo, Tengo Composiciones como La brisa Los ángeles también bailan o Dámelo ya temas que compuso para ser interpretados por otros artistas que ya no resultan extrañas en la voz de su autor. Pero, sin lugar a dudas, la irrupción de Tengo en el repertorio coincidió con los mayores aplausos de un público entregado. Queco fue desgranando cada tema con parsimonia, entrega y fuertes dosis de emoción. La cita requería estos ingrendientes, del mismo modo que la guitarra nunca desapareciera de las b Floja entrada manos de Queco. Porque la guitarra da nombres al festival y, además, ha sido la piedra angular del trabajo desarrollado por el músico durante muchos años, en la sombra. Animado el público, tranquilo el músico, llegó el turno de mirar al pasado. Con unas briznas de nostalgia. Y surgió el Queco de los inicios con temas que suena muy diferentes a los actuales. Perros callejeros y Amantes fueron algunos de los temas que extrajo del baúl de los recuerdos, composiciones que elevaron el índice de melancolía. Pasaje de reencuentro que antecedió a un tramo final lleno de fuerza. Puro vértigo. Y como añadido, la voz de La Susi que puso la nota flamenca al concierto de Manuel Ruiz Queco que nunca olvidó que estaba en su ciudad y en la cita más importante que se celebra anualmente. Priorizó, por tanto, la presencia de la guitarra con un añadido flamenco, en la voz rasgada de La Susi. Durante cerca de dos horas, Queco se reconcilió con su ciudad, agradeció el éxito del presente y ajustó cuentas con los temas del pasado. Cumplió, en definitiva, con lo anunciado. l Salón de Mosaicos del Alcázar se vistió la noche del miércoles de Festival para un concierto que hizo honores a varios músicos relacionados con Córdoba por distintas razones. En primer lugar, a Javier Riba, nombre propio y razón de ser guitarrística de la noche, músico cordobés que no sólo está vinculado musicalmente a la ciudad por ser natural de la misma, sino porque actualmente es Profesor de nuestro Conservatorio Profesional de Música, y está involucrado en cuantas iniciativas interesantes aparecen en Córdoba relacionadas con la guitarra clásica. Estudioso y meticuloso con su trabajo, propuso para el concierto del día 7 un ambicioso programa, lejano de la autocomplacencia, lleno de retos y de sugerencias sonoras y armónicas. Un programa muy serio y preparado que ofreció distintas vertientes y reflejó la versatilidad del propio Riba, entregado en cualquier caso a cada detalle de la interpretación. Así se mostró en el Quinteto con guitarra de Manuel Castillo, obra intensa, por momentos dramática, invasiva con el espíritu de quien la escucha. Como el propio E nombre de la obra indica, Javier Riba lo interpretó junto a un Cuarteto de dilatada trayectoria en nuestro entorno, a quien también debemos unas líneas: El Cuarteto de La Habana, formación que ha variado de componentes varias veces en los últimos años sin perder nunca un ápice de las que son sus principales características. Un elevado nivel técnico, amplia gama de sonidos y timbres y un empaste a base de texturas muy trabajadas, propio de la ya conocida profesionalidad de sus miembros. A esto, se le añade una particular implicación con los repertorios camerísticos de compositores latinoamericanos y de vanguardia. Una novedad cerraría la primera parte: El estreno absoluto de otro Quinteto con guitarra que fue compuesto por encargo de la ciudad el año pasado con motivo de la efemérides de Julio Romero de Torres. Alabamos la iniciativa del Festival de no descuidar la presentación de estrenos de este tipo, que además, hizo justicia al autor, Juan de Dios García, presente en la Sala, y que fue obligado a saludar tras la conclusión de su obra. La segunda parte del concierto nos paseó el recuerdo de Leo Brouwer, a quien el Festival echa de menos en cada edición desde su regreso a Cuba. El propio Brouwer, responsable de la formación del Cuarteto de La Habana, fue un recorrido coherente que la guitarra de Javier Riba nos ofreció dando cuenta del amplísimo registro compositivo del maestro cubano. Canción de cuna Ojos brujos Sonata La noche se cerraba con su Quinteto para guitarra y Cuarteto de cuerda donde los cinco músicos volvieron a demostrar una compenetración propia de una formación que habitualmente interpretara de manera conjunta. Fracaso de público en la cita que sirvió a Queco para sentir el reconocimiento de su ciudad Javier Riba, acompañado del Cuarteto la Habana, en el Alcázar RAFAEL CARMONA