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66 Espectáculos VIERNES 7 5 2004 ABC VIERNES DE ESTRENO No es la primera vez que los malignos más populares del cine aparecen juntos, y a veces revueltos, en una película. Esta parada de freaks viene como colmillo al cuello en un momento en el que el género de terror vuelve a afilar sus garras El baile de los vampiros (y otros monstruos) TEXTO: JAVIER CORTIJO MADRID. Quizá el matalobos (lo que utilizaba el Van Helsing original, nada de sopas de ajo) más poderoso para aniquilar a Drácula sería la vestimenta que se gastó durante su visita a Madrid Richard Roxburgh, su última encarnación cinematográfica. Chupa de motero- aviador, camiseta ceñida hasta el último abdominal, peinado de la escuela Guti y unas zapatillas rojo carbonatado que fulminan la vista como una ráfaga de balas de plata. El australiano intenta salir al paso: Los tiempos cambian y este Drácula está adaptado a una nueva generación de espectadores, al igual que el resto de criaturas fantásticas de la película. Seguramente ya nadie se asustaría al ver a Lugosi convirtiéndose en murciélago o a Kinski poniendo los ojos en blanco Si él lo dice... aunque a Roxburgh se le perdona todo viendo a su vera a Silvia Colloca, mujer de bandera (y prometida suya, así que lo del amor al primer mordisco debe dar resultado) que interpreta a Verona, una de las esposas del Conde. La vampiresa también amplía detalles de este nuevo cóctel de monstruos made in Universal La clave era añadir más acción y más humor al ya de por sí explosivo conjunto. Por ejemplo, los personajes del mayordomo chiflado Igor y de Carl, el escudero de Van Helsing (papel que interpreta el simpático David Wenham, aunque a punto estuvo de caerle a Paul Hogan, para añadir más freaks al caldero) le dan ese contrapunto al drama que, en el fondo, viven estos apestados de la sociedad, sobre todo los licántropos y el Monstruo de Frankenstein No por casualidad, Stephen Sommers, director de la cinta, acuñó el término de película- concierto de rock multiestelar para referirse a su criatura. Y, viendo la pinta de Ozzy Osbourne de Drácula y el estilo MTV que impregna la película, no le falta razón, a pesar de que Roxburgh (experto en monstruosidades en el buen sentido, como Moulin Rouge o La Liga de los Hombres Extraordinarios discrepe enseñando un poco los colmillos: Bueno, eso de las estrellas de rock fue idea del tipo que hacía la foto fija, quizá inspirado por las melenas que lucimos Hugh Jackman y yo en la película ¡Entonces, yo sería como una Spice Girl! remata la encantadora Silvia. La más anhelada Rodada a lo largo del año pasado en los estudios Barrandov de Praga, así como en Los Ángeles, París y Roma, y con una legión de fans esperando ávidamente cada noticia o rumor que se filtrase por Internet, Van Helsing se ha convertido, con permiso de las superproducciones peplum estilo Troya o Alexander en la película más anhelada y publicitada del año, aunque a sus protagonistas no se les pongan los pelos como escarpias ante la responsabilidad: Más que preocupación o miedo al fracaso, lo que más tengo es curiosidad. La responsabilidad es patrimonio del director. Lo que sí me da pavor es tener que responder a cien entrevistas sin decir exactamente lo mismo concluye Roxburgh que, en breve, se estrenará como cineasta con la biografía de un profesor de ética londinense Por su parte, Colloca nos da recuerdos para Elena Anaya, que interpreta a la novia más morbosa y vamp (valga la redundancia) de un Drácula que seguirá dando guerra, al menos en la pantalla, por los siglos de los siglos.