
ABC
MARTES 28 1 2003
Internacional 29 ELECCIONES EN ISRAEL
van a sumar a su Gobierno, vote a Sharón Pues bien, según apuntan todas las encuestas, las últimas calentitas de ayer mismo, los israelíes de a pie, aquellos que viven con el miedo en el cuerpo por los suicidas palestinos y la posible guerra en Irak, y padecen día a día la grave situación económica, van a votar mayoritariamente a Sharón, para el que parecen reservados entre 32 y 34 escaños en el Parlamento (Kneset) Los laboristas, encabezados por el desconocido y sincero alcalde de Haifa, Amram Mitzna, están resignados a cosechar el peor resultado desde las primeras elecciones de 1948 con entre 18 ó 19 escaños. Tras ellos, los laicos a ultranza del Shinui, con 14- 16 escaños, y los ultraortodoxos del Shas con 13. A partir de ahí, una decena más de fuerzas políticas que hacen si cabe más difícil la formación de un Gobierno de coalición nacional estable.
El día después
Y es que en estas elecciones más que el D de la cita con las urnas lo importante será el día de después. Los israelíes votan en efecto a Sharón, al que consideran el hombre más capaz de aplicar la política de ojo por ojo respecto de los palestinos y de acabar con Yaser Arafat pero, según los sondeos, ansían la paz. Arik consciente de esa exigencia del electorado hebreo y también de las presiones de Washington que podrían poner en peligro la concesión de una ayuda extraordinaria e imprescindible de 12.000 millones de dólares este año, no quiere formar un Ejecutivo con sólo los ultraortodoxos y la extrema derecha. Apuesta en cambio por sumar a sus huéstes a los laboristas y al Shinui. El partido del periodista ultralaico Yosef Tommy Lapid se subirá al carro gubernamental mientras no divise en el horizonte un sombrero negro de ala ancha. Pero Mitzna, fiel a su estrategia de perder estas elecciones, qué remedio, para intentar ganar las próximas, se ha declarado rotundamente en contra de asociarse con Sharón.
REUTERS
Un seguidor del partido del Likud camina ante un cartel electoral de su partido, ayer en Tel Aviv
Israel cierra los ojos y votará a Sharón pese a la violencia y la recesión
Los comicios generales se celebran entre grandes medidas de seguridad
b La victoria asegurada del Likud
no le garantiza sin embargo la formación de un Gobierno de Unidad Nacional estable que evite nuevas elecciones en un plazo que se pronostica entre 12 y 18 meses
JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Ariel Sharón daba ayer las últimas pinceladas a su discurso de la victoria que pronunciará esta noche una vez conocidos los resultados de las elecciones generales en Israel, que hoy convocan a las urnas a 4,7 millones de votantes. Nadie duda del triunfo del Likud. Todos sospechan, sin embargo, que su victoria será pírrica (hará un solemne llamamiento para la incorporación de los laboristas a su Gobierno) puesto que le conducirá en el Parlamento a una encrucijada sin más salida que la convocatoria antes de dos años de nuevas elecciones generales. En efecto, los electores israelíes se disponen a otorgar hoy en las urnas de nuevo su confianza en su actual primer ministro, Ariel Sharón. El líder del Likud gobierna Israel desde hace dos años. Alcanzó entonces el poder con el lema Paz, seguridad y prosperidad Hoy, dos años después, la paz con los palestinos y con los vecinos árabes está más lejos que nunca; la seguridad no se ha logrado siquiera con la ocupación permanente de toda Cisjordania y parte de Gaza; se ha llegado ya a más
de 700 muertos y 6.000 heridos israelíes fruto de la violencia palestina, y el país padece su peor crisis económica desde que fuera creado en 1948, con unas cifras que asustan por sí solas: crecimiento en 2002, de menos uno por ciento; paro estimado para 2003 del 13 por ciento; inflación del 6,5 por ciento; uno de cada cinco israelíes vive bajo el umbral de la pobreza; desigualdad disparatada entre ricos y pobres... Yoel Marcus, editorialista del diario Haaretz, citaba un debate televisivo en EE. UU. entre Ronald Reagan y Ji-
mmy Carter para resumir tan paradójica realidad: Si usted cree que la situación es buena y no hay nada que cambiar, vote a Carter espetó el entonces candidato republicano. Marcus repite hoy la misma cantinela: Si usted cree que después de dos años en el poder todo va bien, vote a Sharón si cree que tras 700 muertos y 6.000 heridos la situación ha mejorado, vote a Sharón si cree que actuará en el futuro de otro modo cuando habría podido hacerlo en estos dos años con el apoyo ciego de los laboristas que ahora dicen no se
¿Elecciones antes de dos años?
Ante este panorama, los más realistas pronostican pues elecciones antes de dos años. Éstas, cuya campaña ha transcurrido sin pena ni gloria, se desarrollarán hoy entre enormes medidas de seguridad y bajo la latente amenaza de un ataque de los radicales palestinos. Amenaza si cabe más real tras la operación militar de la madrugada del domingo en el centro de Gaza, que se saldó con 12 muertos más otros dos cadáveres recogidos a lo largo del día, y que ha llevado, tal y como se temía a que Hamas y el Yihad Islámico se pronunciaran ayer en El Cairo en contra de un alto en los ataques suicidas en el interior de Israel, tal y como negociaban Egipto y Arabia Saudí. En definitiva, los electores israelíes han sido convocados a las urnas a partir de las siete de la mañana y hasta las diez de la noche para que, si no se produce un milagro político, poco probable aún, voten lo que voten, sobre todo con los ojos cerrados a Sharón, todo siga prácticamente igual.
Destituido por no facilitar información secreta para reprimir a los palestinos
J. C. JERUSALÉN. No se ha querido desvelar su identidad pero ya se ha convertido en el héroe anónimo de muchos pacifistas israelíes que abogan por poner fin a la desproporcionada represión y a los castigos colectivos del Tsahal y por retomar el diálogo que ponga fin a la locura generalizada. El héroe anónimo en cuestión no es otro que un oficial de los Servicios de Inteligencia militares israelíes
que ha sido destituido por haber impedido por un motivo de conciencia un ataque aéreo contra zonas palestinas después del atentado de dos suicidas del 5 de enero en Tel Aviv que costó la vida a 23 personas. El oficial se negó a facilitar la información secreta y privilegiada que tenía en su poder sobre objetivos concretos palestinos en Cisjordania, para evitar de ese modo que a causa de los
previsibles bombardeos pudiesen contarse víctimas inocentes. El oficial rebelde, destituido por haber desobedecido las órdenes recibidas, alegó en su defensa que dichas órdenes eran ilegales puesto que se iban a atacar zonas habitadas por civiles. Sobre el papel, los oficiales israelíes pueden desobedecer órdenes de sus superiores cuando creen que éstas pueden desencadenar crímenes de guerra.